miércoles, 30 de diciembre de 2015

Vuelve el #GiliReto #3SanSilves3


Minuto 90 de partido.
Osasuna 1 – da igual qué rival 0.
Corner a favor de Osasuna.
Hay que mantener el resultado.
En vez de centrarla, la sacamos cortita para perder tiempo y... la perdemos inmediatamente...

 

Si llevaras toda una vida siendo osasunista habrías visto muchos saques de esquina como ese. Muchos. Tantos que incluso tu locutor radiofónico habitual les puso nombre. GiliCorner. GiliCoooorneeer de Osasuna... (léase con voz de narrador radiofónico).

 
 
¿Por qué GiliCorner? Ahora procede un pequeño análisis morfológico. En GiliCorner, gili-, como tal, es un prefijo. Y como prefijo podemos utilizarlo en otras palabras. Véase ejemplo, GiliFaltas, vocablo también muy osasunista. Dícese de esos intentos de obras de arte futbolística trazados con tiralíneas con un resultado final más parecido al Ecce Homo de Borja que a otra cosa...
 
 
Y Novatillo, con lo que le gusta jugar con las palabras. ¿Podría jugar con el prefijo gili- ? Ahí es donde entra en juego la experiencia tuitera del Novatillo.

 
Twitter es un lugar maravilloso. Un lunes, tú, estimado lector, te levantas con la legaña pegada al ojo y empiezas a leer, #VamosAComernosElLunes, #ATopeDePower, #WhereIsTheLimit, #APutoTope... etc y demás frasecitas motivadoras de gente que considera que debes vivir conociendo sus retos, sus inquietudes y sus próximas metas... todas ellas muy molonas. 

 
Y esto no puede quedar así... Novatillo se ve en la obligación de aportar algo a este crisol de retos y de desarrollo personal. El GiliReto #3SanSilves3.
 

 
¿Qué es el GiliReto #3SanSilves3?
 
Es una tontería soberana de las muchas que pueblan mi cabeza. Y que desgraciadamente luego llevo a cabo. ¿Conocéis el invento ese de la San Silvestrada? Pues esto es una San Silvestrada al estilo del Novatillo.


 
¿Cuál es la diferencia con la San Silvestrada?
Que mientras unos cuantos machacan nuestras cuentas en redes sociales mendigando votos para hacerse 3 San Silvestres en Madrid. Otros, más humildemente, nos organizamos por nuestra cuenta y riesgo... de hacer el ridículo.
 
¿En qué consiste el GiliReto #3SanSilves3?
En correr #3SanSilves3 el mismo día siguiendo este apasionante planning
 
  • 12.00h San Silvestre de Barañain 4kms
  • 12.30h Lunch tras San Silvestre de Barañain (FUNDAMENTAL)
  • 17.15h Ir corriendo (3,3 kms cuesta abajo hacia Burlada)
  • 18.00h San Silvestre de Burlada (5kms)
  • 18.30h Salir corriendo (3,3 kms, ahora cuesta arriba hacia Pamplona a toda velocidad para llegar a tiempo a...)
  • 19.00h San Silvestre de Pamplona (5,8 kms)
  • 19.30h Despedida y cierre del GiliReto #3SanSilves3 hasta 2016.

 
¿Qué edición del GiliReto #3SanSilves3 se cumple este año?
Este año será la 4º edición del GiliReto #3SanSilves3. O dicho de otro modo, el cuarto año en el que el Novatillo no encuentra mejor plan el último día del año.

 
Siendo ya la cuarta edición ¿hay alguna novedad este año?
Este año hay una NOTICIA DE ALCANCE... Por primer año, Novatilla tomará parte en el GiliReto #3SanSilves3
 
No hay más preguntas...
 
PD. Sin tiempo a recuperarse, el día 1 de enero completaré el segundo episodio de "El #GiliCombo" consistente en salir a correr las 3 mañanas más complicadas de la Navidad, la del 25 de diciembre (reto superado), la del 1 de enero y la del 6 de enero... Estoy fatal de lo mío... lo sé.
 
 
San Silvestre Barañain 12.00h 4kms
 
San Silvestre Burlada 18.00h 5kms



San Silvestre Pamplona 19.00h 5,8kms
 
 
 

miércoles, 23 de diciembre de 2015

Un cuento de Navidad runner

El corredor estaba cansado.
 
 
Quizás podría haber corrido más tiempo. Seguramente también más rápido.
 
 
Pero estaba cansado. Cansado o desanimado.Con pocas ganas. Con poca ilusión con esto del correr. Por eso, cuando llegó a la esquina de su parque decidió no seguir adelante. Giraría a la derecha y volvería a su casa. Aunque fuese demasiado temprano para volver. Había sido una  mala tarde. Un mal entreno.
 
 
Total... no tenía mucho sentido eso de estar corriendo la tarde del 24 de diciembre. Además, empezaba a anochecer. Lo mejor sería volver a casa, asearse y acudir a la cena familiar. Una cena familiar, eso es.  Seguro que estar con la familia le levantaría el ánimo.
 
 
El semáforo de peatones se puso en rojo. El corredor maldijo su mala suerte, esa que le impedía cruzar la calle y reemprender camino a su hogar. Quería volver cuanto antes. Correría suave hasta casa, lo justo  para no enfriarse... sin forzar. En esos pensamientos estaba el corredor mientras se acercaba al borde de la  acera, cuando, de pronto, apareció el hombre.
 
El hombre tenía unos 70 años. Vestía impecablemente. Pantalón oscuro bien planchado, chaqueta de
punto gris y boina. Tenía gesto tranquilo, y unos ojos muy vivaces. Pronto se acercó al corredor, con
intención de preguntarle algo. El corredor se quitó los auriculares y comenzó una conversación
 
 
CORREDOR. Buenas tardes.
HOMBRE Hola, ¿podría decirme cómo puedo ir a Logroño?
 
C. Pero... ¿cómo quiere ir?, ¿en autobús? La estación está...
H. No, en autobús no, quiero ir andando.
 
C. ¿Cómo que andando? Logroño está a 90 kilómetros.
H. Tengo que ir... no me queda otra opción.... me está esperando la familia.
 
C. Ir andando es imposible, tardaría dos días en llegar. Además hoy es Nochebuena, le esperarán en casa.
H. Pero... dígame, dígame... ¿por dónde tengo que ir?
 
 
El corredor empezó a sospechar. El hombre seguía en sus trece. Pese a su impecable vestimenta, y a su hablar correcto, no salía de su idea de ir caminando hasta una ciudad a 90kms de allí. Por muchas veces que el corredor le intentó convencer de coger un autobús, el hombre seguía erre que erre. Obsesionado con irse andando. Con irse andando la noche de Navidad a una ciudad a 90 kms...
 
 
 
El corredor comenzaba a quedarse frío allí charlando. Pero le parecía extraña esa situación. Pese a la aparente normalidad del discurso del hombre, lo que decía no tenía ninguna lógica. Y la conversación no avanzaba. El hombre no daba su brazo a torcer, quería irse andando. El corredor se debatía entre dejarlo ir a su suerte, o pedir ayuda a alguien. De pronto al corredor se le ocurrió una idea y optó por darle la razón al hombre...
 
 
CORREDOR. Si coge esta calle todo para adelante, llegará a la carretera de Logroño
HOMBRE. Muchas gracias, muy amable
 
 
Y el hombre partió, caminando despacio en dirección a aquella calle, que donde se acababa, comenzaba la  carretera de Logroño...
 
 
Pero el corredor, sin perder de vista hacia donde iba el hombre, echó mano de su teléfono móvil, marcó tres números 0 – 9 – 2 y esperó respuesta...
 
 
POLICÍA. Policía Municipal... buenas tardes
CORREDOR. A ver, igual llamo para una tontería, pero me he encontrado con un señor mayor que para mi, estaba un poco desorientado. Me ha repetido mil veces que se iba a ir andando a Logroño. Yo creo que se ha perdido, o que está perdiendo la cabeza.
 
P. ¿No será un señor vestido de chaqueta de punto gris y boina?
C. ¡Sí, sí, ese es!
 
P. Llevamos toda la tarde buscándolo. Se ha ido de casa y su familia no lo encuentra. Es enfermo de Alzhéimer. ¿Sabe dónde está?
C. Si, sí, lo tengo a la vista. No se preocupen, si pueden, envíen una patrulla al parque. Está conmigo. Además, a mí se me ve fácil... llevo una gorra verde fosforito. Yo le acompañaré hasta que ustedes lleguen...
 
 
En un par de minutos apareció un coche patrulla de la Policía Municipal. Con todo el cariño del mundo recogieron al hombre y le dijeron que le llevarían a su domicilio, que su hija ya estaba avisada. El corredor pronto se dio cuenta que ahí sobraba, pidió permiso para marcharse y volvió a trotar camino de casa...
 
 
Al final no había sido una mala tarde... no había sido un mal entreno.
 
 
PD. Esto es un suceso real. No me sucedió la tarde de Nochebuena, sino una tarde de primavera. Da igual la fecha. La suerte me permitió darle una alegría a esa familia. Ese día descubrí que cuando salimos a correr, las buenas noticias no siempre están en el reloj de nuestra muñeca.
 
 

lunes, 7 de diciembre de 2015

¿Cómo es el maratón de Atenas?

En muchas ocasiones nos planteamos hacer este o aquel maratón.
 
Yo agradezco entradas como esta. O como las que hace David  en su blog. Entradas que te explican, sin más, como es una carrera. Yo, antes de inscribirme, lo miro todo mucho. Busco información en su página web y luego también leo crónicas de carreras y comentarios de corredores. Creo que el comentario de alguien que lo ha vivido es la mejor publicidad. La más cercana y veraz.
 
Por eso, me veo en la obligación de contaros si vale la pena o no correr el maratón de Atenas.
 
No seré yo quien diga si debes hacerlo, te dejaré que elijas tú mismo. ¿Comenzamos?
 
 
 
INSCRIPCIÓN, PAGINA WEB, REDES SOCIALES.
No estamos hablando de una maratón barata. Hay dos precios. Para griegos está sobre los 40-50 euros. Los extranjeros pagamos una "tarifa plana" de 100 euros. ¿Caro? ¿Barato? Como siempre, depende de con qué lo compares.
 
La página web, al menos su versión en inglés, es muy básica, pero con la información suficiente del traslado a la  salida y los diversos servicios que ofrece la carrera.
 
No interactúan apenas en redes sociales. En Twitter se dedican más a retuitear que a dar información y  Facebook también lo tienen un tanto abandonado.
 

FERIA DEL CORREDOR.
La primera sorpresa positiva llega en el aeropuerto. Un stand para los corredores extranjeros del maratón. Ahí, un par de azafatas, te entregan, GRATIS, una tarjeta de transporte válida para 3 días antes de la carrera y 3 días después. Además te dan un plano de la ciudad, y si te apañas en inglés, te indican cómo llegar a la feria del corredor.
 
En el aeropuerto, stand del maratón.
 
 
La feria está lejos del centro. A unos 40 minutos en tranvía. En la zona del Pireo. Menos mal que una amable chica nos indicó como llegar a la feria cuando en el tranvía dejaron de funcionar los carteles informativos jajaja... Bienvenidos a Grecia, para lo malo (el deficiente funcionamiento de lo público) y para lo bueno (la amabilidad de la gente)
 
La feria no descuida su zona de #postureo
 
 
 
Es una feria grande. Está abigarrada de puestos. El 99% son stands de marcas de cualquier material deportivo que se os ocurra. Un #tontomotivado como yo echó de menos los típicos stands de otros maratones. Pero mi tarjeta VISA lo agradeció. El merchandising oficial es muy limitado. Poca cosa y de poca calidad. Pero con la camiseta que regalan se compensa.
 
 
 
Camiseta Adidas, ideal para el postureo por mi parque
 

TRANSPORTE A LA SALIDA.
La salida es a las 09.00h en Maratón. La organización obliga a estar, como mínimo una hora antes. La propia organización fleta autobuses gratuitos para llevar a ¡¡16.000 corredores!! a la línea de salida. En la ciudad hay 4 puntos diferentes donde paran esos autobuses.
 
Como norma general diría. Si vas a correr este maratón alójate cerca de la plaza Syntagma. Estás cerca de los sitios turísticos, cerca de la meta y los autobuses para ir a Maratón salen de ahí. Es un espectáculo ver a las 06.30 de la mañana una calle cortada al tráfico ocupada por decenas de autobuses que conforme se cargan salen, como en una correa sinfin. No tuvimos que esperar ni 3 minutos para subirnos.
 
En la salida hay un estadio de atletismo con espacio
más que suficiente para esperar sin agobios
 
 
En la salida hay que esperar un buen rato. Mínimo unos 90 minutos. Por eso es bueno llevarse "ropa para tirar". Como en Behobia. Ropa que no te vale ya para nada, que te mantendrá caliente en la espera. En cualquier caso, cuando llegamos a Maratón la temperatura era de unos 8 grados y a la hora de salida de unos 13. Nada de pasar frío. Eso no es Mordor.
 
Hay también un sistema de guardarropa que te lleva la ropa a la meta, pero nosotros no llegamos a utilizarlo.
 
 
Como imaginaréis, no corrimos con estas pintas...
Ropa de tirar tras la espera
 
 
Aunque había WC de sobra, algunos hicieron
trail para hacer sus necesidades.
 
 
 
 
SALIDA, RECORRIDO, AVITUALLAMIENTOS
La salida perfectamente organizada por oleadas, y por cajones con un férreo control de acceso. La organización advierte que salir de un cajón erróneo supone descalificación.
 
Ahí está la siguiente oleada
 
 
 
El recorrido. No es apto para hacer marca. Desde el km18 al 31 sube 200 metros de altitud. No mucho, pero lo justo para plantearse mejorar marca en un perfil más favorable. El recorrido es muy simbólico. Se sale de Maratón, se pasa al lado de donde está la llama sagrada... Pero el recorrido es feo. Es un recorrido con muchos kilómetros de autovía, eso sí, repleta de tiendas y polígonos industriales.
 
Durante todo el recorrido hay público animando. Y los pasos por los pueblos son inenarrables. Cantidad de gente pegando gritos de ánimo y centenares de manos para chocar.
 
Hay muchos, y buenos avituallamientos. A partir del km5 avituallamientos cada 2,5 kms. En todos hay agua, y en puestos alternos hay isotónica. Cada 5kms también hay esponjas. Suficientemente grandes y surtidos. Atendidos por grupos de niños muy animosos. Avituallamiento en vaso.
 
 
¿Molan o no molan las esponjas que nos dieron?
 

 
META Y POST META
Al margen de la espectacular entrada a meta, recibimos rápido la medalla y una bolsa con un pequeño avituallamiento. A la salida del estadio vuelve a haber una pequeña feria de patrocinadores donde me tomé un café griego de esos que levantan a un muerto de su tumba...
 
El estadio el día antes...
 
El estadio... el día D
 

En resumen, ¿sigues pensando si ir al maratón de Atenas? Yo te lo resumo.

NO VAYAS SI
Te gusta hacer marca --> El recorrido no es propicio.
Buscas un recorrido bonito.--> El recorrido es muy simbólico pero feo.
No te gusta madrugar --> Si tienes que coger el autobús a las 06.00-06.30 imagínate a qué hora desayunas ese día.
No te gustan las carreras en línea --> tus familiares sólo podrán verte pasar una vez.
 
VETE SI
Buscas un recorrido de público que anima y choca manos.
Te da igual la marca a cambio de vivir una experiencia
Quieres ver cómo el pueblo griego está orgulloso de su maratón y cómo te felicita (incluso al verte cojear al día siguiente)
Te emociona ver una rama de olivo en casa
 
Tu decides.

Donde vosotros veis una rama de olivo yo veo
un acompañante durante kilómetros.
 


 
Difícilmente encontrarás otro lugar donde chuliquearte así.
 

domingo, 29 de noviembre de 2015

Maratón de Atenas, la historia de Fosfypides

 
Hasta hace cinco años él no lo sabía. Siempre creyó que su nombre, Fosfypides, era un poco raro. Pero nunca se atrevió a preguntárselo a sus padres. Años después, todo encajó el día que se enteró que tenía familia. En Grecia.
 
Y diréis, ¿Como se enteró? Pues se enteró al tiempo de comenzar a correr. Al principio pocos kilómetros, y luego más, y más. Pronto, vosotros, y tú también, el que me lees, empezásteis a hablar de un tal Filípides. Otro corredor, un poco más veterano, un poco más fuerte, seguramente un poco más rápido. Aunque sin reloj GPS, sin gorra fosfy y sin postureo en redes sociales. Un corredor que ya le daba a esto del running hace 2.500 años.
 
 
El casco y la coraza de Fosfypides
 
 
Y Fosfypides pensó ¿Filípides?, ¿Fosfypides? Dos nombres tan parecidos, esto no puede ser casual... Y como sólo había una forma de comprobarlo, viajó a Grecia. A revivir el recorrido que completó corriendo su primo lejano. De la villa de Maratón a Atenas, el Auténtico Maratón de Atenas.
 
 
Una de las primeras cosas que descubrió Fosfypides era el mérito que tenía Filípides. ¡Vaya madrugón!. El maratón empezaba a las 09.00 horas de la mañana. Pero primero había que desayunar, prepararse, coger un autobús a Maratón y llegar a la salida con tiempo para dejar la ropa en el guardarropa y hacer las cositas que hacemos todos antes de una carrera.
 
Por eso, cuando Fosfypides se levantó de la cama a las 04.00 horas pensó,
 
"A Filípides no le mató el cansancio, le mató el madrugón que se tuvo que pegar".
 
 
Fosfypides estaba lejos de su estado ideal. Lesionado desde julio. Con una tendinitis rotuliana que aparecía y desaparecía como el Guadiana. Pero sabía que podía ser una carrera para disfrutar... Y así lo intentó hacer. Nada de agobios, de ritmos ni de marcas, a disfrutar.
 
Fosfypides en Maratón, visitando sus orígenes
(en envuelto en plástico como una maleta de vuelo trasoceánico)
 
 
 
En la SALIDA, el speaker pidió silencio y la gente empezó a levantar el puño derecho mientras sonaban unas palabras en griego. Menos mal que alguien lo tradujo al inglés. Fosfypides se dio cuenta, era EL JURAMENTO OLÍMPICO. Todo muy serio, todo muy solemne... Estábamos en Maratón.
 
 
Cuando sabes que tus tiempos reales no
corresponden a tu cajón, mejor salir el último
 
 
Salida de Fosfypides, al fondo de su oleada
 
Pero de pronto, con el pistoletazo de SALIDA sintió una cierta desilusión. Nada de música heroica. Nada de "Carros de fuego", ni siquiera algo folclórico como un Syrtaki en plan "Zorba el griego". Sonaba música moderna, americana, no sé... Beyoncé, Rihanna o alguna de estas.
 
 
A Fosfypides le hubiese molado de verdad una salida con Triki Triki mon amour de Demis Roussos. Algo así como de Grecia cañí.
 
 
Pero pronto se le pasó el enfado. En los primeros DIEZ KILÓMETROS el recorrido era plano, un tanto estrecho, pero Fosfypides iba corriendo tranquilo. Disfrutando. Mirando a un lado y a otro. Hoy le daba igual en qué tiempo parara el crono. Después de tres meses mal entrenando y medio lesionado, estar en la salida era una fiesta. Y si llegaba a meta... podía ser el desparrame.
 
 
El recorrido inicial era feo, pero muy simbólico. Pasaba al lado del lugar donde se enciende la llama del maratón. Después al lado de la estatua del propio Filípides. Y Fosfypides empezó a enterderlo todo...
 
 
El pueblo griego es un pueblo orgulloso del maratón. Enseguida apareció ante los ojos, y ante los oídos de Fosfypides el alma de esta carrera. Su público, la gente, los griegos.
 
 
Fosfypides en los primeros kilómetros del maratón
 
 
Había público a los dos lados del camino casi contínuamente. Incluso en los tramos que era autovía. Gente que mira, sonríe y aplaude. Gente que ofrece agua, gominolas o plátanos. Gente que regala una ramita de olivo al pasar.  Y gente bulliciosa, gritona, animadora... mediterránea. Y con una palabra todo el tiempo en la boca. BRAVO. (¡viva! ¡bien!). No sé cuantas miles de veces pudo oir Fosfypides la palabra Bravo, o en su versión para varias anumar a varias personas, Bravo sas! (viva vosotros). 
 
 
Y otra palabra que oyó mucho fue ευχαριστώ (efharisto). GRACIAS. El público daba las gracias a los corredores. ¿por qué? Por mantener esa costumbre que Grecia ha aportado a la cultura mundial. Los griegos daban las gracias a los corredores por correr el maratón y seguir manteniendo la llama de los antiguos griegos.
 
 
Fosfypides se da un aire al Novatillo
 
 
A partir del kilómetro 11, la subida es constante. La musculatura de Fosfypides se fue cargando por el desnivel. Eran 20 kilómetros de subida. Casi una media maratón para arriba. Pero la animación no fallaba. Ni los gritos de ¡Bravo! Decenas de manos para chocar. No manitas. Manos de todos los tipos y de todos los tamaños. De padres, de madres, de abuelos, de niños y niñas. De descendientes lejanos del primo lejano de Fosfypides. De los descendientes del auténtico Filípides.
 
 
Los puntos kilométricos del maratón están
permanentemente señalados todo el año en calles y carreteras.
 
 
Muchos niños a los lados de la carretera, y muchos de ellos con medallas del maratón colgadas al cuello. Medallas conseguidas por sus mayores. Fosfypides mira esas medallas. Y pasa envidia. Y sigue corriendo. Cada vez más va cansado. El golpe definitivo es cuando en el kilómetro 31 tiene que afrontar la última gran cuesta del recorrido. Pero Fosfypides es familia de su primo. Y no es un tío que se rinde. Aunque en toda la preparación no ha corrido más allá de 28 kms, sabe que va a llegar. Que tiene que llegar. Porque sólo por llegar a ese estadio... vale la pena.
 
 
 
El estadio Panathinaikó, el auténtico, la auténtica meta de un maratón.
 
 
Una vez que termina la última cuesta, Fosfypides tiene un momento de locura transitoria. Sabe que si aprieta podrá bajar de 4 horas. Quedan 10 kilómetros. El recorrido ahora es plano y cuesta abajo. El demonio del oido izquierdo le dice que apriete, que haga sub4h. Que solo son 50 minutos apretando. El angelito del oído derecho le dice que afloje, y que disfrute....
 
 
¿Qué hace Fosfypides?
 
 
Se abre a la derecha y se pone a chocar manos. A gritar Bravo! A decir efjaristo y a disfrutar. Porque si no disfrutamos, ¿para qué corremos? En alguna ocasión tiene casi que parar para chocar tantas manos como le ofrecen. En otra se para y choca despacito la mano de una chica en silla de ruedas, con una parálisis cerebral que también está gritando bravo! Eso es correr, pero no es competir, es, sin más,  disfrutar. Y a Fosfypides no se le ocurre ningún motivo para perderse esos kilómetros de disfrute.
 
 
Fosfypides sigue acumulando kilómetros, ya sabe que va a llegar, que el muro no existe, que el del mazo tampoco existe. Siempre creyó Fosfypides que el del mazo son los padres. ¿Habéis oído alguna vez que Filípides se encontrara con el del mazo? Pues eso, invenciones, estas cosas ficticias que se inventan los modernos...
 
 
En el estadio, en el soñado estadio.
Con la rama de olivo que una señora
le dio a Fosfypides en el kilómetro 5
 
 
Y 4 horas y 6 minutos después de salir de Maratón, Fosfypides termina la carrera. Esa carrera que le ha acercado más a su primo lejano.  Seguro que entre la multitud de gente que anima desde las gradas, seguro que en algún rincón hay otro pariente lejano de Filípides. 
 
 
El vídeo de la entrada al estadio de Fosfypides
 
 



Pase lo que pase por el camino,
alcanzar a la meta de un maratón siempre es motivo de alegría


 
 
Olivo y medallas de maratón, Grecia



 

Recuerda. Morder la medalla en meta está sobrevalorado
 

Adios Filípides, hasta otra ocasión






 
 

jueves, 19 de noviembre de 2015

Maratón de Atenas by Novatilla




Cuando piensas en la maratón te vienen unas cuantas carreras a la cabeza. Entre ellas siempre está la Maratón de Atenas. Es una carrera que para los que nos gusta la maratón siempre hemos soñado con hacerla. Ir corriendo desde Maratón a Atenas, como Filípides. Tiene que ser muy bonito, pero tiene un problema... las fechas no me encajan bien... En mi trabajo el mes de noviembre está vetado para pedir vacaciones. 



Pero este año, crucé los dedos, y solicité una semana de vacaciones coincidiendo con la fecha del 8 de noviembre. Sin esperarlo, todo cuadro bien para esta maratón, y ¡me las concedieron!... ya teníamos plan para noviembre!.



Viendo el duro perfil de la carrera, con una subida contínua desde el km11 al km31,  tenía claro que la preparación tenía que ser diferente a las anteriores. Tenía que acostumbrar mis piernas a tiradas largas y duras. Vamos, que se tenían que acostumbrar a hacer cuestas. En todas mis tiradas largas metí cuestas, y más cuestas... Tengo la suerte de vivir en Pamplona, y aquí tenemos un buen menú de cuestas para elegir.


 

Con el trabajo ya hecho, salimos hacia Atenas el viernes, y primera alegría. En el avión nos localiza Baldo, uno de los innumerables DrinkingRunners y que nos conoce de Twitter. Según aterrizamos enganchamos juntos y ya estuvimos toda la tarde con él. Esto es una de las cosas que más me gusta de correr, la buena gente que te vas encontrando en el camino y con la que parece que conoces de toda la vida.

 

 


Al llegar al aeropueto a todos los participantes nos regalan un bono de transporte para 5 días para poder movernos por Atenas. Y aquí era donde se recogía.

¡¡Un stand del maratón en el propio aeropuerto!!


Aunque vamos con el tiempo bastante justo, nos decidimos en ir directamente a la feria, y así recoger dorsal. ¡Sorpresa! camiseta super chula talla S de chica, azul, de Adidas. Se nota que estos griegos no hacen postureo porque no la habían anunciado en la web. ¡Yo me la voy a poner un montón! La feria muy bien organizada, la entrega de dorsales muy rápida, sin colas, la única pega que estaba muy lejos del centro

En la Feria
 
 

En el hotel otra sorpresa. Nos dicen que como hay muchos corredores de maratón, el desayuno del domingo será a partir de las 4:30, nosotros pensábamos buscar algún sitio para desayunar pero así mejor, una cosa menos de la que preocuparse


El sábado lo dedicamos a hacer algo de turismo pero sobre todo a descansar, teníamos que poner el despertador a las 04.00h y no se podía trasnochar demasiado


Y llego el día... los autobuses que nos llevaban a Maratón salían de Syntagma, muy cerca de nuestro hotel. Después de desayunar nos dirigimos hacía allí, y otra vez nos sorprende la organización. Una fila de autobuses nos esperaban en los iban subiendo corredores y salían sin tener que esperar. 

 
Ya en el autobús me duermo un rato. Prefiero descansar un poco, y así de paso no veo el recorrido de la carrera, igual es mejor no hacerme a la idea de lo que me espera.


Llegamos a Maratón muy pronto, dos horas antes de la salida. Al lado de la salida hay unas pistas de atletismo. Todo lleno de corredores, mola el ambiente. Nos sentamos en la grada, y aprovechamos para cotillear a otros corredores, hidratarnos y comer algo 
 
 

 
Qué guapos los Novatillos envueltos en plástico.
 
 
 
Se acerca la hora y nos acercamos cada uno a nuestro cajón, y como todo iba saliendo perfecto, nos encontramos con Baldo, y además de sacarnos la foto, nos deseamos suerte.


Empieza la carrera y algo va mal, tengo calambres en el pie izquierdo, no lo puedo apoyar, cada zancada es un sufrimiento, no había tenido nunca ese tipo de dolor, intento aguantar pero creo que no voy a poder seguir así durante 42 km. Entro en un tramo que me cruzo con los corredores que van por delante, ¡busco una fosfy… y ahí está! ¡Qué alegría encontrarme con el Novatillo!
 
Entro en un tramo más entretenido, entre el saludo al Novatillo y la cantidad de niños que me ofrecen ramos de olivo, o no se por qué, pero el dolor en la planta del pie desaparece poco a poco y me olvido de él
 
NOTA luego descubrí que tenía un pincho de alguna planta pegado al calcetín que debió moverse o colocarse en otro lugar y ya no me molestaba.
 
El recorrido es feo, muy feo. Es todo un tramo de autovía, con muchos toboganes y muchos tramos de subida. Pero no te enteras, se pasa rápido. El público está entregado. No paro de chocar manitas, da igual, niños, padres, madres, abuelos… Todo el mundo se ha echado a la carretera para vernos pasar. Solo oigo sus gritos de ánimo, sus “bravos” y sus “Ευχαριστώ Efharistó” (gracias) . Para ellos, el maratón es un orgullo. Para todos los griegos es un orgullo. Por eso nos dan las gracias por correrlo.
 
 
Según avanzan los kilómetros me doy cuenta de que, muchos niños, llevan colgada la medalla del maratón. Han salido a animarnos medalla al cuello. Con la medalla que otro año ganó su padre, su madre o cualquier familiar. Choco manitas con ellos. Seguro que esos niños, algún día correrán maratón.
 
Los kilómetros van pasando si darme cuenta, la gente se para, se saca fotos, y llegamos a la media maratón. Aquí mis piernas están ya cansadas, la teoría dice que aún deberían estar frescas, pero las cuestas van sumando y no se que tal se me hará el último tramo. Por crónicas que he leído, sé que todo sube para arriba hasta que llegas al km 32 y pasas un túnel, y desde ahí es cuesta abajo, aunque aún hay algún tramo que sube.
 
No me planteo que me faltan 21 kilómetros más, voy poco a poco, cuando llegue al km 25 me paro en el avituallamiento y decido que hacer. 
 
Hay avituallamientos cada 2,5kms. Te dan en todos una botella de agua y luego alternando en unos hay powerade y en otros plátanos y gel. Los primeros están distribuidos a derecha y a izquierda, luego ya solo hay a la izquierda. Pero son amplios y con muchos voluntarios, no hay ningún problema para recoger la bebida.
 
Sigo teniendo fuerzas, ni me planteo parar, y así voy en tramos de 5 en 5 km. Llego al 30, paso por el 35... cada vez me cuesta más avanzar y no por las piernas no sigan a buen ritmo, sino por la cantidad de gente que va andando, yo no quiero parar, estoy en el tramo que casi todo es cuesta abajo y se hace muy llevadero.
 
Ya casi estoy en meta, llego al km 40, y miro el reloj y me doy cuenta que si voy un poco más rápido justo entraré en el tiempo que soñaba con hacer 4horas 30 minutos. Le doy ritmo a las piernas, van más frescas de lo que pensaba...
 
Hago los últimos kilómetros a un ritmo de 5`30”, zigzaguenado entre la gente y adelantando a muchos....
 
La entrada al estadio es alucinante, me acordé de muchos de vosotros. Porque los ánimos que me habéis dado en persona y a través de internet, pensaba que me iba a costar más de lo que me costo, y que con el perfil que tenía que no iba a disfrutar
 
 
 
 




 
 
4.30.15 Mi tiempo objetivo CONSEGUIDO
 

Mi cuarta medalla
 



Abajo podéis ver el video de mi entrada, y como la gente va bastante más justa que yo. Ahora pienso que podía haber apretado más, fijarme más en mis tiempos y haber arañado unos minutos a mi tiempo, pero no, no hubiese disfrutado tanto como lo hice, habría ido más pendiente de mis tiempos, y menos de lo que el maratón me iba regalando en cada kilómetro. Igual me preparé mejor de lo que suponía, una vez me puse en la salida, mis piernas tenían fuerza para superar todas esas cuestas
 
Gracias a todos por los ánimos, me acordé mucho de todos vosotros. Es una maratón que recomiendo hacer, la alegría que te transmite todo el público que va a verte, los ánimos, choque de manitas con todo tipo de gente (no solo niños), el respeto que sienten hacia los corredores, y sobre todo, lo orgullosos que están de su maratón, te hace sentir especial y feliz de estar en ese momento allí compartiendo esa experiencia
 
Es la maratón que mejor he corrido, no solo por saber guardar las fuerzas y así poder asimilar y sentir todas las emociones que he vivido.

Esto es el Maratón de Atenas.
 
 
 

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