NOTA DEL AUTOR. Esta entrada está basada en sobrecogedores hechos reales.
Seguro que está sucediendo ahora mismo. En cualquier lugar del mundo. Os recuerdo que el mundo está plagado de no corredores. Estás hablando con un grupo de gente. Me da igual donde. En una oficina, en una fábrica, en el bar, en clase de bailes de salón o en la panadería de la esquina... De pronto alguien te mira, así como de soslayo y te dice eso de...
"Ayer te vi corriendo por el parque...
Ayer. ¡Con el frío que hacía ayer y tú allí corriendo!".
Y se genera un silencio. Un silencio incómodo. Difícil de llenar. En cualquier thriller sonaría música de fondo, de esa que genera ansiedad. Tu cerebro, presa de esa misma ansiedad busca una respuesta. ¿Cómo explicar qué hacías tú allí ayer?. Y sólo encuentras esa frase, que tú sabes qué quiere decir... pero que sólo unos pocos entienden.
"Es que... estoy preparando maratón."
Y, de pronto descubres que dentro de ese grupo que te escucha está....
El que hizo deporte y lo dejó
Te mira con cierta admiración. Hizo deporte cuando era joven. Aunque ya no sigue haciéndolo. Más o menos recuerda qué es un maratón. Le suena que es una cosa de negritos que corren rápido y lejos. Y te mira bien. Con respeto. Quizás incluso imaginando que tú eres uno de esos negritos. Titubea un poco pero te pregunta cosas sobre entrenamiento. Tú intentas no venirte mucho arriba. Intentas no contarle que ayer hiciste 4km cc + 4*1,5km + 2km cc (posiblemente porque ni tú sabes desentrañar el jeroglífico) Pero le vendes el producto. Le vendes lo dura y larga que es la preparación del maratón. Le añades unas pizcas de heroismo. Incluso utilizas frases del tipo "el maratón me ha cambiado la vida". Tienes una reputación maratoniana que mantener.
El que fue maratoniano
Ni lo sabías. Fue hace tanto tiempo que él casi lo tiene olvidado. Y hace mucho que no lo cuenta. Pero al nombrar la palabra maratón se le enciende la mirada. Se queda pensativo y recuerda sus tiempos de corredor. Se dividen en dos subespecies. El que tiene una buena marca te la cuenta rápidamente. El que no la hizo tan buena te recuerda que fue hace muchos años. Con este no puedes chuliquearte tanto. Estás a punto de preguntarle si "el dolor es temporal pero la gloria es para siempre". Pero te cortas. Aunque nace entre vosotros una especie de solidaridad.
El que te quiere bien.
Es el típico al que le caes bien. Conectáis. Quizás sin más porque a los dos os gusta el encaje de bolillos. Quizás sois fans de la Campanario o tenéis en común que vuestro abuelo fue tornero-fresador. Al menos no te mira raro. Algo es algo. Eso sí, cuando le hablas de un maratón siempre pregunta lo mismo "Y eso, ¿cuántos kilómetros son?", Y cuando contestas que 42 pone cara de estupor. La cara de estupor del que es incapaz de calcular qué es eso. La misma cara que pondría si la respuesta hubiese sido 29 kilómetros u 83 kilómetros.
El que ha venido a hablar de su libro.
De este no te preocupes. No te va a escuchar. Da igual lo que le cuentes. De hecho, en cuanto dices la palabra maratón empieza a meterte una chapa infinita sobre su viaje a Grecia. Empiezas hablando de maratón y acabas oyéndole hablar de dónde comer la mejor moussaka de Atenas. Ni te deja meter baza. Él ha venido a hablar de tu libro, y tú, a callar.
El que nunca ha hecho deporte.
Es un tío fiel a sus principios. Un gordo orgulloso de ello. Ya puestos, fuma y bebe y hace ostentación de ello. Es de los que ponen a prueba tu vocación de persona deportista. En cuanto oye la palabra maratón se parte de la risa. Sin disimulos. Es más, hace comentarios aliñándolo. Del tipo "Si hubiera un maratón de comer pintxos de txistorra, yo lo ganaría". Y para confirmar sus teorías, se levanta, va a la barra y pide un par de churros más, y otro café, o mejor un carajillo....
Quizás por eso, y quizás porque le importa a poca gente, cada vez cuento menos eso de que "estoy preparando maratón".
Pero como sé que a vosotros os importa, os lo digo...
Estoy preparando maratón.Y estoy preparándolo agusto.
Quedan aún dos semanas chungas y su tapering, pero estoy contento.
Me veo bastante suelto en las series y bien de caja en las tiradas largas.
Pero ya sabemos de que va esto. No lanzaremos las campanas al vuelo.
Sólo estar en la salida ya será un triunfo.Y estar en la llegada, la guinda.
Quedan aún dos semanas chungas y su tapering, pero estoy contento.
Me veo bastante suelto en las series y bien de caja en las tiradas largas.
Pero ya sabemos de que va esto. No lanzaremos las campanas al vuelo.
Sólo estar en la salida ya será un triunfo.Y estar en la llegada, la guinda.
NOTA. Los cinco tipos de interlocutor arriba mencionados no intentan ser un listado exhaustivo, pero coinciden casi al 100% con una experiencia vivida esta misma semana.









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