viernes, 29 de julio de 2011

Me ponga dos de turismo-running

Domingo. 09.00 horas. Es nuestro último día de viaje en Ponferrrada. La ciudad está dormida. Desierta. Los más madrugadores desperezan las calles con las primeras conversaciones. Mientras, los Novatillos salimos a entrenar un rato.

Un peregrino se cruza en nuestro camino. Le quedan 200 kilómetros para conseguir la Compostela. A nosotros nos vigila y nos cuida el castillo templario de la ciudad. Desde el privilegiado balcón que nos ofrecen nuestras zapatillas, tenemos esta vista. A la derecha, el castillo, a sus pies el río Sil y bajo nuestras rítmicas zancadas, un camino de tierra, llano, sombreado, perfecto para correr una mañana de domingo.



Jueves. 11.00 horas. Paso unos días con mi familia en Zarautz. El mar juguetea con los primeros surfers, la marea está baja, el sol intenta salir entre un manto de nubes. Temperatura ideal para salir a correr.

A mi, que soy de mar adentro, me encanta el mar. Supongo que la gente de zonas costeras estarán acostumbrados a tenerlo por vecino. Pero a mi, me encanta correr al lado del mar. Me acompaña en el esfuerzo. Me lo suaviza enseñándome paisajes preciosos. Me refresca con su brisa y con las gotas que se escapan del golpear de las olas contra los espigones. Allana los caminos de su alrededor y templa las temperaturas. El mar es un buen amigo de los runners.

Este jueves completé 11 kilómetros a su lado como ritual de despedida entre el mar y yo. Os dejo una foto. Es el biotopo protegido de Iñurritza, en Zarautz. Una zona de dunas playeras salvajes de alto valor ecológico y que, los que practicamos un deporte no contaminante como el running podemos disfrutar.

1 comentario:

  1. Se ve que disfrutas en vacaciones. Aprovecha para hacer lo que más te gusta y estar con la familia. Un saludo,

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