"Kilómetro 12. Una rotonda y un par de curvas me llevan bajando hacia el puerto de Pasajes.
Lluvia, charcos. Vamos empapados. De pronto noto una mano encima de mi hombro.
Un corredor desconocido me da ánimos, y me adelanta.
Un compañero de equipo. No sé quien es, llevaba un brazalete con la senyera.
Pero ese momento fuimos parte de un equipo".
Porque el día de la Behobia el running fue un deporte de equipo. 74 corredores corremos con la camiseta malva de la
Fundación Síndrome de Dravet para, como sabéis, dar a conocer esta enfermedad rara. Porque como dice el slogan del reto80t. Porque tu sueño es nuestro sueño, y tu meta, nuestra meta.
¡¡Qué bonita le queda la
camiseta a la Novatilla!!
Podía contaros que me encontré bien corriendo. Que el público guipuzcoano es una pasada. Que Gaintzurizketa se me hizo casi corto. Que cada día odio menos el puerto de Pasaia. Incluso podría contaros que hice mejor tiempo que el año pasado.
Pero prefiero contaros que la carrera fue una metáfora. Una metáfora de tantos y tantos padres que luchan contra los enfermedades de sus hijos. No sólo los padres Dravet, sino tantos otros que lucha como luchábamos cada uno de los corredores. Unos contra su marca, otros contra sus miedos. Casi todos contra el recorrido. Y todos contra la lluvia, que para mi empezó, ya en el kilómetro 1.
Por el centro de malva con la gorra fosfy
Una lucha, que simboliza como nada esta foto. Dos padres Dravet, unidos por el mismo fin. Sobran las palabras...
Pero esos padres luchadores, saben, desde ahora, que no están solos. Que cada uno de esos 74 humildes corredores, hemos hecho de pequeños altavoces para sacar esa enfermedad a la calle. Desde la asociación nos han hecho saber que les ha llegado muy dentro nuestro apoyo.
Asimismo, los corredores estamos agradecidísimos al "punto de apoyo" que los chicos de la Fundación Síndrome de Dravet pusieron a los pies de la última cuesta del recorrido, el alto de Mirakruz. Esos gritos de ánimo me hicieron subir la cuesta como si la estuviera bajando...
¡¡Como nos animaban
en el "punto de apoyo Dravet"!!
(foto sacada por la mujer de "Matraca",
que me sacó tres fotos maravillosas)
Y para cerrar esa metáfora, dicen que todo esfuerzo tiene su recompensa. El nuestro esfuerzo está claro que la tuvo. Yo bajé mi marca 3 minutos. Novatilla rozó las 2 horas contra viento y marea. Pero sobre todo, lo que más nos reconfortó fue poder pasar unos minutos con ese pedazo de atletas llamados
Matraca y
Abuelo Runner. Os puedo decir que atletas, son buenos, muy buenos. Pero que son mucho mejor gente que atletas...
Luego Matraca me riñe porque no salgo en las fotos
Ahí tenéis a los Novatillos
Y como todo el esfuerzo de las familias Dravet también merece su recompensa, esperamos que su asociación tenga que disolverse pronto. Porque ya no tenga sentido. Porque el síndrome de Dravet sea pronto una enfermedad diagnosticable y curable. Y poder recordar esta carrera como algo pasado. Como aquella vez que corrimos una Behobia diferente...